Não gostou? Não há problema! Pode devolver no prazo de 30 dias
Não há como errar com um vale de oferta. O presenteado pode escolher qualquer produto da nossa oferta.
Caracas fuerza los limites: se ama y se odia sin tramites, y en ese trance sus habitantes aman y odian su propio reflejo, aun sin saberlo. La ciudad es lo que es su ciudadania y cada una porta a su tiempo la impronta de la otra. Frente a la diaspora venezolana que huye de "e;este pais"e; denigrando de el como de un accidente ajeno, y que tiene en Caracas la vitrina de todos sus angeles y demonios, Hector Torres vuelve a urgar en el tejido menos tangible de la ciudad intentando descifrar esa suerte de codigo "e;sociogenetico"e; que el venezolano promedio exhibe como identidad o marca ciudadana. Entre crnicas y reflexiones, "e;Objetos no declarados"e; compendia disecciones del tramado escnico de la capital que son el complemento liminar de la urbe registrada en "e;Caracas muerde"e;. Cartgrafo de conductas, taxonomista del bestiario urbano, Torres observa con ojos de explorador lo que no todos saben ver y comparte su ntima radiografa de la ciudad con esa sabidura sencilla que alterna el rigor y la indulgencia. De su arduo trajinar por Caracas, sucursal del cielo o del infierno, el cronista no vacila en su conviccin: la ciudad, como el pas, es lo que sus habitantes hicieron de ella y as la llevan consigo en su equipaje, sin notarlo, dondequiera que acontezca su jornada, cual objeto no declarado en las aduanas del destierro.